27 de març de 2008

13.11

No da para tener aliento a ajo, pienso, así que me resigno y pido una de muzzarella y 2 empanadas de pollo (lo que él rápidamente traduce en "una muzza y 2 de River"). Pago y me quedo contra el mostrador de enfrente, esperando. Oh, Dios. Si algún día me voy del país voy a extrañar este lugar. Me parece que sólo se siente eso cuando vas a un sitio a distintas horas, con distintos ánimos y mucho sola.
Almuerzo en el 111.
Pienso en el acento de la psicóloga y en lo que me dijo.
Compro una caja de Maní con chocolate de 12 gr, la amarilla con logo.
Entro a trabajar.