14 de desembre de 2005

ella (en su oficina) - Te escucho mejor...
yo (cruzando la plaza) - Sí, estoy espléndida. La vida me rie y canta...
ella - che, pero a mí me podés decir, eh
yo - es que no quiero ser quejosa, odio a la gente quejosa. Porque si entro a quejarme podría empezar por que me pasé media hora haciendo cola en el Itaú...