9 de juny de 2005

De Dieguitos...


Los deportes me emocionan. Siempre.

Scott Fitzgerald dijo alguna vez Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia, y pienso en esa frase cada vez que veo a un deportista competir, sobre todo los de deportes individuales. Siempre sentí que lo que me emocionaba de los artistas y los deportistas es que se desafían constantemente, enfrentan sus miedos más íntimos, y me parece que nunca el hombre está más vulnerable. Entonces me encuentro lagrimeando con una nadadora, con una pesista que demora su salida, con los que le ganan a sus miedos y con los que se enfrentan a ellos y no pueden. Esos me matan, lo siento en carne propia (quién no conoce el sentimiento) y lagrimeo. Y en cada competencia hay un héroe... y hay una tragedia privada. Los Juegos Olímpicos me matan.

O sea que hay algo del coraje que me toca. Y parecerá que no tiene mucho que ver, pero hoy veía el regreso de Maradona a Napolés luego de 14 años, y pensaba que allí está Diego Jr., el hijo que es igual a él pero el 10 no termina de reconocer como hijo. Se nota, ya desde las declaraciones, que el chico se muere por tener trato con el padre.

Y me acordé de la última vez que Diego estuvo cerca de allí y lo que hizo Jr. para conocerlo. Siempre pensé que eso a Diego le tiene que haber emocionado algo, reconocer que el pibe tenía el coraje del que Maradona se jacta. Creo que, si tenía dudas -y aunque no lo acepte públicamente-, allí Diego se terminó de convencer de que el pibe era sangre suya.

Pensaba todo esto porque me pregunto qué estará pasando por la cabeza del pibe ahora, con el padre tan cerca, con su ciudad revolucionada. Yo he ido a Napolés y hay camisetas del Diego por todas partes un día normal; imagínense con la presencia in situ de quien provocara en el cementerio las pintadas que dicen "No saben lo que se perdieron".

En fin, eso: que no veo la hora de que aparezca el cable de último momento: Maradona Jr. eliminó 7 guardias para hablar con su padre. Sería como un Mundial personal para él, otra batalla ganada en su propia tragedia, y yo aquí me emocionaría.

Hijo e' tigre.